Mesa para uno – por Hugo Muralles

Calles y zonas cuadradas, mercados cuadrados, casas cuadradas, centros comerciales cuadrados,  mentes cuadradas.

Ahora que camino más por la Ciudad me siento más seguro, y no es sólo por la técnica del libro de turno.  Si bien este nuestro progreso gris (del que habla Lucía Escobar, refiriéndose al color predominante tan representativo de la capital) es la cruz, (una disculpa por la referencia medieval, pero así salió) debería ser detonante más que resignación.

Será que un blanco en movimiento es un blanco más difícil.
Pero lo cierto es que hay algunas ventajas:

  • Más ejercicio.  (mejor que no hacer ejercicio)
  • Evito así, varias rutas del bus. (las más peligrosas)
  • Es más rápido.  Paso menos tiempo en el tráfico, mientras todos están parados, yo avanzo.
  • Muy poca gente lo está haciendo.  Hay espacio xD
  • Una calle o avenida nueva cada vez, para ver qué lugar interesante hay.

Uno de mis recorridos favoritos es en zona 9, hay un sector grande donde aparece un grafiti nuevo cada cierto tiempo. Algunas veces he encontrado al artista haciéndolo, cosa que ha sido agradable como pequeña recompensa…  viendo por tercera vez Bullets Over Broadway hace unos días, me reencontré con la siguiente frase:

Por cierto que, La Revista Capiusa estará haciendo su torneo de ilustración en un centro comercial, cosa que me parece muy interesante y llamativo, buena medida para recuperar ese tipo de espacios xD

Así que para la próxima, bajen dos paradas antes para caminar.

 

I

A cierta edad se tiene el mínimo valor requerido para sacar a bailar sino a la más bonita de las niñas, a la más creativa.

La niña Z. me hacía reír todos los días, constantemente, tanto que llegué a considerar como un grave error sentarme a su lado todos los días.  Mi productividad se veía seriamente afectada; yo tenía una reputación que mantener, sí señor.

Z. era misteriosa. Desaparecía a la hora del recreo. Todos los recuerdos que tengo de ella son haciéndome reir en horario de clase, intentando retomar el hilo de la cátedra debido a la última de sus ocurrencias.  Recuerdo buscarla por todo el colegio a la hora del receso, preguntar por ella incluso… y nada.  Se esfumaba.

Pero el día de la fiesta más importante del año se acercaba.  Mi asistencia a tan gloriosa actividad, desde luego, debió ser provocada por la de ella (aún sin tener esa confirmación porque… claro ¡no podía preguntarle! ¡que iba a pensar de mí!)  Un carajo sabía por aquellos días lo que era bailar (como sucede hasta el presente) y por lo tanto, no había pensado en nada más para decir o hacer.  (Maldita sea ¡¿por cuánto tiempo se baila?!)

Representación

Horas pensando cómo persuadir a la niña más divertida que había conocido jamás para que aceptara mi humilde, entusiasta y por demás inocente invitación a bailar. Pero ¿por qué querria mover su cuerpo al compás del mío? ¿le gustaba tan siquiera hacer eso?

En este tipo de fiestas, nadie hacía uso de la pista de baile sino hasta la quinta o décima melodía.  No sabría señalar la razón exacta; era un fenómeno social interesante, cuando menos.  El ritual consistìa en rodear el salón de baile (las mujeres en un extremo y los hombres en otro) dejar transcurrir el tiempo hasta que la degeneración y el calor humano reclamara todas las almas presentes; el arrepentimiento generalizado se apoderaba de los involucrados bañados en sudor ahora que, digamos, habían entrado en confianza y se movían deshinibidamente (algunos mejor que otros) por haber dejado pasar cinco canciones.

Cualquiera podría anticipar o sugerir el mejor momento para invitar a bailar a Z.: el de la euforia colectiva y justo en medio del conglomerado.  Pero había más ansiedad que temor y decidí hacerlo cuando apenas iniciaba la música.

Z. se limitaba a observar a las pocas parejas que empezaban a moverse tímidamente a pocos metros.  No tenía la mínima intención de formar parte o al menos esa era la pinta que tenía.  Pero los dos estábamos ahí y debía salir de dudas de una vez y por todas.

No.

Fue lo que contestó moviendo la cabeza mientras escondía su rostro lleno de pecas sonriendo como diciendo: sí pero no o, no sé bailar o, no me gusta esa canción pero a ver la siguiente o, me falta la pierna izquierda.

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Telegrama para Kubrick de Fellini, luego del estreno de odisea:

:’)

1) Ya que vengan los cuchillos.

2) Los Mojarras grabaron para zom: Y de paso escuchen a más bandas nacionales.

3) Nueva banda de rock/surf/western: