¿Quién nos enseñó la indiferencia?
Hoy, ella desconfía y esta cerrada a una realidad que no sea la propia, hay caras largas y ceños fruncidos por donde quiera que va. Las pocas mañanas en las que lo verde es realmente verde y el amarillo tiene vida hay una extraña sensibilidad para comprender en el momento lo que esta mal y por qué esta mal.
De lo contrario es una más, matando el tiempo como si se fuera a repetir, con la lejana esperanza que le dice que así será.

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