Alexandra Avakian habla de su experiencia como fotoperiodísta, todo lo que le interesa decir, las fotografías que no lo logran y el coraje al hacer el trabajo que tenés que hacer. Que alguien le diga que mi corazón le pertenece. Ya.
- Lo mío es celebrar sin motivos aparentes
- Siempre bajo dos paradas antes para caminar
- Me ofenden las páginas en blanco contenedoras de verdad
- The Gathering pateaba muchos traseros
- Le tengo terror al Hugo sin miedos
- Deseo pertenecer
La noche de hoy, leyendo feeds atrasados me encuentro con un texto precioso que escribió la periodista Dina Fernández en su blog: (leer post completo en una nueva ventana)
…aquí mueren 20 Facundos todos los días. Ojalá esta muerte nos obligara a revalorar la vida en sí misma, a recuperar el asombro ante el milagro –no sólo biológico, sino cósmico—que significa cada una de ellas: el triunfo de una chispa, un fosforazo, ante el oscuro silencio de la nada.
Me hizo sentir solo, pequeño, vértigo. (Luego recordé una línea de la película Heat que decía más o menos así: No me siento solo porque estoy solo. Pero no es más que un dato curioso y deseo dejar constancia de cómo las ideas van apareciendo)
Entonces recordé que no era la primera vez que me sentía así. La segunda de esas veces sucedió una mañana que recuerdo gris y ya no lo atribuyo al clima. Guardaba la loción en mi mochila minutos antes de bajar del bus hace ya, varios años. La guardaba porque olvidé dejarla en la casa y no se suponía que estuviera en mi bolsa..
No pasaban ni cinco segundos de lo anterior cuando tres jóvenes me ofrecieron un intercambio que, sinceramente me pareció justo: La vida a cambio del celular. Pensaron que guardaba un celular; digo jóvenes pues estoy seguro no eran más que un par de años mayores que yo. La calle endurece, amarga las facciones y por lo visto el alma)
El primero, frente a mí, llevaba un sudadero rojo; no había más color para ver. El segundo, sentado a mi derecha, establecía las condiciones y hacía alarde de su ya acostumbrada indiferencia al accionar el gatillo, sus palabras también parecían ser lo último que escucharía. El tercero de ellos, sentado en el asiento de atrás sólo registraba mis vacías bolsas y era lo último que se me estaba permitiendo sentir.
Es un intento por apalear el vulgar e insignificante final que veía venir, mi mente parecía volar en busca de algo que valiera la pena ser visto… ¿Qué conocía por aquellos días que mereciera ser acarreado con tal prisa y fuera digno de ser contemplado? (como si tuviera todo el tiempo a mi disposición) intentaba recordar algo que haya sido suficiente como para dejarse llevar… ¡sonidos!. También estaba en busca de caricias en algún rincón del tiempo con una angustia desconocida para mí hasta ese entonces. Todo entraría a este último, improvisado y pestilente listado que recuerdo ya entre grises y blanco.
Había nada. Eso era todo. Poco sabía yo en esos días que no sería lo único que haría falta, va quedando más claro. Los mantengo informados.
Con el buen Iván, nos sobran temas y nos falta tiempo. Cada charla se aprovecha mejor que la anterior. El día de ayer nos reuníamos en el Museo Miraflores para dar una vuelta y ponernos al día.
Últimamente, el tema que nos ocupa no es tan fácil pero es interesante. Tomarle el pulso a la sociedad lanzando ideas al aire y no tan al aire puede ser divertido. Misión cumplida :)
Platicamos del teatro, de lo que están haciendo con Bufón Art Company, “El Diablo es Mujer”, de sus inicios como actor y de lo difícil que el proceso puede ser si cargás con todo el bagaje social del que hay que desprenderse para empezar a crear y vivir principalmente.
Esperando a Esvin en la zona 1 me encontré con Isai Avila y compañía, estaban vendiendo las pulseras que se alcanzan a ver en la foto, para poder reunir dinero y salir rumbo a Argentina, con el objetivo, en sus palabras: de encontrarse a ellos mismos. Por supuesto compré mi pulsera, me pareció nuevamente muy conveniente ;)

Terminamos la tarde con Esvin tomando algo en Excéntrico, me platicó del diplomado que están por iniciar y también del trabajo que hizo recientemente en Ánimas Benditas y aprovecho a dejarles el trailer:
Regresamos al parque para despedirnos y cada uno seguir su rumbo, no sin antes agradecer su participación y la confianza, buena onda.
La fotografía de Gabriela no podía ser en otro lugar, llegué buscando un foto y la encontré. El escenario era genial, el parque central en la zona 1 de la capital guatemalteca, la fuente y la catedral de fondo eran perfectas.
Platicamos del temor al iniciar en algo nuevo, hacer lo contrario de lo que siempre te han dicho, de Herbie Hancock, solfegios y Erroll Garner, revelaciones y experiencias… las nuevas y las que ya conocemos, la costumbre, la rutina y el problema de acomodarse, el trabajo, los horarios y cómo eso no es siempre igual a éxito que te venden todos los días.
Después del helado compramos una tarjeta a alguien que se acercó y lo primero que preguntó fue -muy amable- “¿Cómo están?” …que conveniente :-) (busqué alguna que no mencionara a Dios XD sin mucho éxito, pero me decidí por una)
Terminamos en el portalito, había marimba, almorzamos y aprovechamos a seguir la conversación, platicamos de la gente que nos inspira, de disfrutarse lo que estas haciendo, sonreir en el camino, lo importante que es reconocer el éxito de alguien más y cómo eso te permite crecer, no sólo competir porque si (otra cosa que te venden todos los días)
Me despedí de Gabriela en la renovada ¿plástica y nostálgica? sexta avenida, con la seguridad total de haber aprovechado esa tarde.
El café era la deuda. No tomamos café pero si almorzamos en Fontabella zona 10, también en la capital de Guatemala, con Fernanda fue agradable hablar de libros, cuentos y escritores, el futuro y lo que venimos arrastrando que no nos deja correr, música, cine y religión, para ser sinceros estaba escuchando atentamente, excepto en los últimos tres :P
Aunque habíamos tenido la oportunidad de conversar alguna vez, hasta ahora fue posible con más calma. Los temas no son muy distintos, es algo que seguro notarán, la pregunta que se estaba realizando a todas las personas con las que me reuní seguramente es la raíz de todo esto. No por eso menos agradable, al contrario.
Misión cumplida (también) :)
Nos reunimos con Pablo, web developer y estudiante de Ingeniería, las Américas (en ciudad de Guatemala) parecía buen lugar a eso del medio día, en fin de semana hasta puede ser agradable el sector xD Aprovechamos a ponernos al día para saber qué anda haciendo cada uno antes de tomar las fotografías.





