Esta melodía ha sido cuando menos una consagración con el Jazz.  No me deja tranquilo, la escucho todo el tiempo, me sigue retando. Ya perdí la cuenta, unas cien veces la he reproducido y otras cien quizá la he recordado.  Descubrir todas las profundidades, tantas comunicaciones.  Tanto Misterio.  Todo el Misterio.  Entre la flauta onírica y el máximo despertar con la percusión que le sigue, concluyo: será lo más bello que tendré en la mente durante algún tiempo.  Más me vale buscarle algún eco a estas cosas.

Tocan a mi puerta los predicadores, abro con una sonrisa, por supuesto les dejo pasar.  Traen su música y sus inciensos.

 

El conductor y compositor venezolano Eduardo Marturet es uno de esos nombres que no veremos jamás en los periódicos nuestros, qué decir ya de otros medios, cerrados todos ellos al mundo.  Si acaso relegados en esquinas vomitivo-culturales conoceremos valores medianos cuando bien, valores chicle cuando mal.

En los contornos nacionales tengo recuerdos de presentaciones muy conmovedoras, de mucha altura pero también otras desenfocadas, técnicas pero sin vocación o sentido de convocatoria.  Y es en esto último en que se debe reconocer a estas figuras.  Eduardo Marturet ha dado prioridad a esas sensibilidades en la ciudades en donde ha ejercido tan noble labor, así lo afirma siempre que puede en cada entrevista, dando muestras de un liderzgo bien posterior a toda madurez que podríamos atizbar por estos lares.

En el año 2015 hizo pública una composición suya elaborada especialmente para la gran Zaha Hadid.  Y es magia.  El mismo Marturet la recomienda como la música ideal para conversar. Y se debe agradecer el enfoque práctico.  Pero también da para llenar los espacios que ocupa ahora el silencio, para cerrar los ojos y el no hablar, para el dejar pasar.

Habremos de contarle a las nuevas generaciones que antes todo era mejor.  Le contaremos a esos malditos rebeldes cuando los Ángeles cantaban para Benjamin Clementine.

Gracias Margaret.  Suficiente es el misterio que asoma en las primeras sentencias, las primeras furias; servidas están las melancolías corajudas.

Para que ustedes no tengan que hacerlo les busqué la mejor versión de “Love like this”, la presentación en NPR es también muy emocionante.

Veo y escucho entrevistas como si en ellas estuviera la salvación, todos los secretos, la cura de todos los tormentos.

En una de esas entrevistas, Leonard Cohen comentaba brevemente las mejores canciones que había escrito y cómo no se siente al lado de los grandes.  Se mencionaba a Louis Armstrong y calibres así.  Ya no sabe uno si se pasa de humilde, lo dice para encender la conversación o en verdad lo dice y en verdad lo siente.  Pero a Leonard Cohen, que ha visto El Futuro, vamos a creerle, siempre vamos a creerle, excepto esta vez.

Yo desde que conocí “Because of” no he podido dejar de escucharla, aún cuando ya no la estoy reproduciendo.

Y que bueno es no llegar al final de la obra de Leonard, no hemos llegado y no tenemos prisa.

Un ser con mucha luz ha decidido desprenderse de un libro que contiene un recorrido breve por su vida, la de Cohen, con algo de poesía y otro tanto ya de polilla; lo recibí y lo contemplaba como quien encuentra la salvación, todos los secretos, la cura de todos los tormentos.

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Urður Hákonardóttir o -y casi mejor- Earth, la foto es de Keiko Kurita

I

Los gárgolas de la música electrónica nos quieren ahuyentar, también pretenden borrar y olvidar las huellas de la electrónica en la historia de la música. Los malditos.

II

Debería empezar contando que mi acercamiento con la música electrónica es muy reciente.  Desde siempre tuve claro que el primer contacto debía estar acompañado de algo más: lunas llenas, un amanecer, la contemplación del movimiento en otros cuerpos, perderse en el propio y compartir algunos más, serán, la máxima recompensa.

III

En los festivales encontraremos siempre seres tan elevados, seres que quiere uno aspirar, volverse adicto.

Que divertido es ver y escuchar a Sóley. Con letras tan oscuras, con tanto misterio, con tantas sentencias, habrá que sanar los ambientes.

Será entonces con una carcajada entre melodía y melodía que Sóley cerrará los portales que abrió hace segundos.

Como observador y catador de KEXP, no puedo ignorar estos estos ritmos, no puedo ignorar estos movimientos.

Recientemente adquiría una serie de libros de poesía.  Al mismo tiempo que los buscaba, mientras filtraba, movía aquí, movía allá, me preguntaba por qué exactamente estaba yo haciendo esto.  Es que acaso, no vamos a odiar convertirnos en lo que ya soltamos; casi de inmediato me contesto:  Imágenes.

La pregunta entonces fue: ¿puede ser una búsqueda, visual, si la imagen sucede solo para mí, es decir, solo en mi mente?  Fijo que sí, todos tienen un Juan Pablo Castel diferente, un Sancho, -me respondo.

Pensé en esto nuevamente al escuchar la siguiente letra: “Wouldn’t it be nice If I could melt myself like ice?”  Y estaba yo feliz, satisfecho, lleno de felicidad con la entrega de imágenes que sucedían en mi mente gracias a la bella melodía que abajo, con recelo, comparto.

Aquí va otra imagen que me impactó mucho recientemente, del Señor Tom Waits en After You Die:

Like a tin horn glowing /
Like a gin storm blowing /
[…]
What is it like? /
What is it like after we die?

Pero también en español, no crean; el siguiente texto de Elliette Ramírez en Hoguera Infinita me daba una imagen concreta y muy cercana, un recordatorio inmediato.  Algún día escribo por qué:

Voy fijando
en el espacio
el centro
exacto de la nada

Termino de releer esto y pienso: bueno, esto es evidente.
Disculpen ustedes.

Basta con que vea yo a un músico disfrutando el momento, despegando del suelo, y estaré yo, elevado con el.  Y fue el caso de Trixie Whitley.  Que placer es ir a buscar la discografía, otras melodías en vivo; qué pensará de la vida, cuáles serán sus tormentos.

Busquemos entrevistas…

Y FaceCulture hace las mejores, no escucharán una superior en la Supercarretera de la Información jamás.  Es el caso en la conversación con Trixie.

Enamorémonos, pues.

Hello, they are Mammút, they are Mammút.  Welcome and… welcome, enjoy.

El día a día está lleno de pequeñas victorias, descubrimientos y deleites.  El de hoy es la grabación del EP de los Cuchillos hace ya 8 años, rústica, cruda, sin aderezos; la grabación del 2008, ya con un sonido pulido y para llevar.

Grabación del ep del 2006:

Grabación del 2008 en el disco: Monstronautas De La Era Atómica.

Los Cuchillos no han estado en Guatemala, algún día, algún día…