Anunciador / Bizarro

Tengo dos encuentros con el gran poeta, con Pedroza el grande. El primero, un concierto abierto al público en el parque central. ¿Quién tocaba? Viernes Verde, quizá La Tona, el caso es que aparece de la nada, sin ser anunciado, el anunciador: vestido de negro y con sombrero, a recitar un texto que recuerdo de gran empate con la música, con una gran sensibilidad y dirección. Supimos todos en ese momento que no veríamos estas cosas muy seguido, algunos me atrevo a decir, no sabían qué estaban presenciando. Juraría también que tengo el recuerdo del anunciador dejando el escenario para directamente regresar sin más por donde vino, sobre la Séptima Avenida, mientras el eco de la música le seguía con cada paso.

La segunda, y esta vez sí disparé con la cámara, en un festival de poesía, no recuerdo si Bizarro estaba en el programa. El caso es que subió a machetearnos a todos con intensidad y precisión. Ciertamente algo se abrió y ya no fuimos los mismos—y más nos vale. Cuando bajó del escenario decidí que el festival de poesía se había terminado, más bien había culminado y no tenía nada más qué hacer yo ahí. Y entonces cuando Simón Pedroza pronunció la última palabra yo salí mientras los aplausos me seguían y se quedaba atrás, con cada paso, el eco de lo que ya no volvería.

Pero Pedroza vuelve y de un tiempo para acá han surgido algunas entrevistas, algún video, el que estoy referenciando a continuación un recorrido por su taller. Preparen un tecito, tomen sus notas y disfruten.