La música de Jean-Luc Ponty como antídoto frente al doomscrolling

Para mí la música siempre ha sido muy importante, siempre ha estado en primer lugar. Cuando joven sin ser totalmente consciente de ello, estaba usando este tiempo para meditar. En el dejarse llevar por los sonidos existe una tremenda sanación y si ya de plano son ustedes los elegidos, procesos fractales de construcción interna germinarán en su ser.

Yo que siempre estoy escuchando la discografía de Jean-Luc Ponty, mejor si son los discos de los 70 y de los 80, he pensado recientemente que esta disciplina de prestarle atención al Jazz de Ponty acarrea beneficios por manojos y más adelante el porqué.

Como en cualquier adicción, no hay cambio sin antes reconocer que tal afección nos persigue y nos carcome. Conectarse y entregarse a las emociones a través de la música por otro lado, es una educación en sí misma. No cometan el error y descontar esta conexión: no hay nada en el meme más reciente; poco hay en el último tiktok. Las razones por las que recomendaría esta música para los tiempos modernos son las siguientes:

  • Es música llena de creatividad. Y en raras ocaciones la creatividad conduciría a la inacción.
  • Es música llena de melodías brillantes y llamativas, unas más complejas que otras pero todas con vueltas inesperadas. Darle play a una melodía de Jean-Luc es empezar un viaje sin saber a dónde vas.
  • Profundizar en el Jazz, eso es, sentarse a escuchar Jazz, expande la mente y disipa la aflicción.

Escuchar rápido y pensar despacio

Será usted rechazado en tiempos modernos si decide buenamente tomarse su tiempo, ¿reflexionar? ¿disfrutar de sus actividades? Está loco. Pausar para luego responder, para luego cuestionar. ¿Qué le pasa?

Es mi percepción que la mente no está capacitada para el diluvio de hipercontexto que nos recetamos. Si el medio es el mensaje, la propuesta es entonces modular los medios, apagarlos, reiniciar, desarrollar la atención y los sentidos.

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