Un verano fatal
Imagino que Nacho Vegas es contundente en el escenario. Y ahí encontramos una mesita con mantel rojo, servida está quizás una copa de vino blanco. Parados a pensar, imagino también que las tablas de Nacho le permiten transmitir tal emoción que la audiencia estaría hipnotizada. Imagino que la banda ha rodado y el dominio acústico es total. Imagino que la música y la voz de Nacho se sienten en los huesos.
Como quien se prepara para el olvido, imagino todas estas cosas y las confundo con recuerdos.
