Diálogos de una ciudad perdida II
Una señora caminando aprisa a mi derecha se dirige a su hija de unos diez años con falsa y putrefacta autoridad:
– Apúrese, su papá tiene hambre.
Y así, el traslado de ideas.
Una señora caminando aprisa a mi derecha se dirige a su hija de unos diez años con falsa y putrefacta autoridad:
– Apúrese, su papá tiene hambre.
Y así, el traslado de ideas.