Derribando Murallas: Adriana Polanco

Con Adriana, que es paz e inspiración pura nos congregamos en La Universidad de San Carlos de Guatemala para hacer su retrato. Yo debí pedirle en rigor, un tour por la USAC, debí pedirle también que me explicara la USAC que para mí, hasta el día de hoy, continúa siendo un misterio; recorrimos las facultades sí, me explicó con mucha paciencia las generalidades, las arquitecturas, los espacios, los usos y desusos.

Con una gran inocencia—otra gran virtud que ha de conmovernos en Adriana—nos pedimos, degustamos y la memoria ya me falla, quizá compartimos, un algodón de azúcar. Cosa tan improbable que uno no despierta pensando que debe hacer un determinado día, y es esto mismo quizá, pienso para mis adentros, el justo medio del que nos hablan las filosofías milenarias: un algodón de azúcar en la USAC. De lo anterior, lamentamos ahora pasado el tiempo, no hay fotografía, prueba fehaciente de lo alegre e interesante que estuvo la conversación.

Platicamos, entre otras cosas, de la inseguridad que se vive, los limites que nos trae día con día. De nuestros miedos, sueños, el tiempo y la forma tan particular que tenemos de recordar. Quién recuerda en colores. Es acaso el recuerdo una película, un movimiento, o son apenas fotogramas lo que podemos rescatar y archivar.

Adriana que es toda centro, toda entraña, que nos deja preguntas como: “¿Es que ustedes no sienten su corazón?” ha sido la primera persona del grupo de entrevistados que me pide la cámara e invierte los papeles. Por tanto debo tener en algún lugar, en algún disco duro dañado un retrato mío en la USAC, que no es ahora más que un recuerdo en blanco y negro. No contenta con lo anterior, también descubre la humilde metodología, el framework diríamos, que aunque escueto, se diseño para los sujetos en cuestión y el desarrollo de los encuentros. El highlight del recorrido si hay que seleccionar uno: conocer el lugar secreto de lectura, cerca de la biblioteca, en sus años de universidad.

Nos invade la gratitud, recordamos a Leonard Cohen en la introducción de Anthem: “Somos privilegiados al poder reunirnos en momentos así cuando el mundo esta lleno de tanta oscuridad y caos”. Entendemos que no son días cualquiera. Entendemos que no se repiten.